Correr me salvó la vida

Calzarte las zapatillas y correr, un gesto tan habitual para nosotros, resulta misión de alto riesgo al otro lado del charco. Una historia que suena a lejos, pero cuando te roza te sientes tan cerca, que formas parte de ella.

Yasmil Elena vive en Venezuela y le apasiona correr. Se considera aprendiz de corredor. Poco más de medio maratón es su mayor distancia recorrida, sin embargo tiene férrea determinación en mejorar, y pronto, si se lo permiten correrá su primera maratón.

Me pidió consejo para planificar su preparación, apenas llevaba un mes de rutina pero ya no podía continuar “Mi país esta a punto de entrar en guerra”.

Los colonizadores españoles que fundaron Caracas en el siglo XVI la situaron en las montañas para protegerla de los piratas ingleses y las incursiones indígenas. Actualmente tiene una de las más altas tasas de homicidios del mundo, 3600 personas son asesinadas, una cada dos horas.

“Me asomo a la ventana y una neblina de gas lacrimógeno invade las calles, apenas me deja ver La Torre” me decía, y es que en los 90 Caracas soñó ser centro financiero resplandeciente , ahora La torre de David, es el edificio invadido más alto del mundo.

“No puedo salir a correr, hay barricadas protestas en la puerta de casa, podría irme a otra ciudad, pero no es responsable viajar, varias ciudades están en las mismas, calles cerradas, protestas armadas y protestantes agresivos, entonces me queda entrenar en casa, con ejercicios de fuerza en las piernas. Así pasé casi 13 días encerrada, esperando que la situación venezolana cambiara, pero aún sigo esperando”.

Por cada homicidio en Venezuela hay 11 robos con violencia y cada 24 horas se registran 528 de estos robos violentos.

“La delincuencia esta desatada, salir a la calle siempre genera un miedo, cualquiera puede venir armado con pistolas o cuchillo y decidir que le entregues tus pertenencias, un simple par de zapatos o hasta tu carro y en algunos casos deciden hasta llevarse tu vida”.

En Venezuela se registran 48 homicidios diarios, y uno de cada cuatro es cometido por conocidos o familiares.

“Un día a las 6:30 de la mañana en un entrenamiento grupal, un joven me asalto pistola en mano para robar mi celular donde monitoreo los entrenamientos. A voces gritaba sobre darme un tiro en la cabeza, en un descuido, corrí más rápido de lo que el pensó y lo que el miedo me dejo, y me salve”

Pese al miedo, Yasmil recorrió la distancia que salvó su vida, ya nadie podrá robar su ilusión por ser mejor corredora y su sueño de vivir en un país mejor.

@carlosdemoreno

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